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No pudo pagar el alquiler y ahora vive con su familia en una carpa a la vera del Río Luján César cocina con ramas que encuentra en el lugar.
Lunes, 02 Julio 2018 21:17

No pudo pagar el alquiler y ahora vive con su familia en una carpa a la vera del Río Luján

A César Milens le embargaron el sueldo, y no puede costear el abono mensual del lugar en el que residía. Pide ayuda a las autoridades municipales para poder comenzar la construcción de una vivienda.

César Milens vive uno de los momentos más difíciles de su vida. Por una serie de deudas que no pudo pagar el banco le embargó el sueldo -es empleado municipal-, no pudo pagar el alquiler y tuvo que irse a vivir con su familia en una carpa a la vera del Río Luján.

“Fueron una serie de malas decisiones que me llevaron a ésta situación. Tuve algunos inconvenientes financieros, me embargaron el sueldo y para no separarme de mi familia decidí alojarme en un camping a la vera del Río Luján”, subrayó.

“La situación me llevó a estar así. Yo no pido limosna. Lo que necesito es una ayuda del municipio para poder empezar la construcción de mi propia vivienda. El dueño del camping donde ahora estoy me ofreció un terreno. Le pedí a Prestataria -sector al que pertenece- cuatro palmeras para comenzar la construcción y me las negaron. Pido que la gente y el Municipio se solidaricen con mi situación”, agregó.

César y su familia, su esposa y dos hijos de 11 y 10 años, viven en una situación absolutamente precaria. Solo tienen para no pasar el frío algunas frazadas, llevó consigo algunos muebles, debe cocinar a leña, y sus hijos se bañan con el agua que calienta en una olla. La luz que tienen es gracias a un reflector que les prestó el dueño del lugar.

“Tratamos de que ellos se bañen temprano para que no los castigue tanto el frío. Calentamos y cocinamos a leña. Yo sé que no es la mejor situación para ellos. Pero no me quedó otra”, se lamentó.

Además dijo que no recibió ayuda de ninguna autoridad municipal. No lo han llamado de Defensa Civil y, que aún aguarda que se comuniquen de Recursos Humanos.

“Me dijeron que me llamaban y hasta ahora nada. Cuando les pedí veinte días para solucionar ésta situación me hicieron firmar las vacaciones. Ese fue su gesto de solidaridad”, expuso.

César explicó que recibió ayuda de sus compañeros de trabajo, de su hermano -Claudio integrante del Consejo Asesor de la Víctima- y que inclusive le han ofrecido ir a vivir a sus casas, pero no aceptó.

“Yo no quiero molestar a nadie. ¿Cuánto tiempo puedo durar en una casa ajena, 10 o 15 días? La convivencia con otra familia no es fácil. Yo lo que necesito es que alguien me ayude a comenzar a construir para darle un hogar a mis hijos y dejarle algo a mi familia”, concluyó.